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1996
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Viajar con niños

Viajar con niños pequeños cambia el modo en que eliges el destino, el medio de transporte, las actividades, etc. Pero es posible encontrar un equilibrio para que todos disfrutemos de esas escapadas sin renunciar a lo que nos gusta. En estos tres años, hicimos algunos viajes en los que aprendimos recursos y estrategias que nos permitieron disfrutar a grandes y pequeños. Nos encantará contaros algunas de ellas para que podáis apliays en vuestra próxima escapada. Para empezar, os voy a explicar algunas actividades que siempre nos acompañan y que convierten el viaje en un juego:

 

  • Mapa ilustrado: desde que salimos de casa vamos mapa en mano. Por supuesto, con un mapa adaptado, en el que de forma muy visual el peque pueda ver las cosas más relevantes de esa ciudad y orientarlas en el espacio. Pueden ser de ayuda libros como Atlas del mundo, de Maeva Ediciones. Veréis lo mucho que disfrutará guiándonos hasta el siguiente punto. Incluso en visitas cercanas hemos dibujado mapas improvisados que nos hacen el camino mucho más divertido.

 

 

  • Compañero de viaje: aprovecho para presentaros a nuestro compañero de viaje: Greco. Greco es un pequeño erizo que siempre nos sorprende escondido en alguna maleta. Es emocionante descubrir en qué lugar lo encontraremos. Pero… ¿cuál es el objetivo de Greco a parte de sorprendernos? Pues él, al igual que el gnomo de Amelie, quiere fotografiarse en los lugares más emblemáticos. Nosotros siempre le ayudamos a llegar a esos lugares ?. Tienen una foto juntos en cada ciudad que visitamos, y es muy divertido (a la par que nostálgico) verlos juntos conforme pasa el tiempo.

 

 

  • Láminas para museos: desde el primer momento nos negamos a dejar de visitar museos, nuestra primera experiencia fue en el Prado. Como nuestro peque tenía dos añitos no nos propusimos la visita completa. Elegimos las obras que queríamos que conociera y que nosotros queríamos volver a ver y se las presentamos semanas antes. En casa, con tranquilidad, se fue enamorando de aquellas obras y sus detalles tanto como nosotros. Cuando llegó el gran día estaba entusiasmado. ¡Alucinaríais viéndolo intentar saltarse el cordón de seguridad de El Coloso! ¡Fue todo un éxito! ?. Desde entonces vamos ampliando poco a poco la colección de láminas de arte.

 

  • Tarjetas: para las visitas más largas preparamos tarjetas en las que aparecen objetos, animales, plantas… que iremos encontrando durante el recorrido. Cada vez que encontramos una… ¡PEGATINA! Por detrás podemos añadir datos curiosos, según la edad del niño. Os aseguramos que vuestro peque irá muy atento durante la visita y prestará atención a todo mientras juega.

 

 

  • Búsqueda del tesoro: lograr todas las pruebas propuestas puede convertir cualquier lugar en un divertido reto. Solo tenemos que elaborar una lista con actividades que se ajusten al lugar que visitaremos (un parque, un castillo, ) y si al acabar encontramos el tesoro perdido en forma de diploma, corona, etc. ¡El esfuerzo habrá merecido la pena!

 

 

Por supuesto, también visitamos parques, vemos teatro infantil, y otras muchas actividades en las que no necesitamos ningún extra, sólo disfrutar, jugar y olvidarnos del tiempo. Viajar con nuestro hijo ha enriquecido cada escapada con momentos mágicos, afán por descubrir y mucha, pero que mucha, diversión.

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